NO ME AYUEDES, COMPADRE
Mario Garcia Lara Mario Garcia Lara

NO ME AYUEDES, COMPADRE

La ayuda internacional para el desarrollo ha dejado de ser un recurso incondicional para convertirse en una herramienta de presión política de los países donantes, que buscan condicionar su entrega a mejoras institucionales y programas focalizados en la pobreza. El anuncio de Donald Trump de suspender la ayuda a Guatemala, Honduras y El Salvador por el aumento de las caravanas migrantes carece de sentido estratégico: en lugar de reducir la migración, priva a Estados Unidos de un instrumento clave para incentivar reformas y combatir problemas estructurales como la debilidad institucional y el narcotráfico. Además, abre la puerta a que potencias como China o Rusia amplíen su influencia en la región. Lejos de ser irrelevante, la AID ha demostrado ser decisiva en el desarrollo de países como Corea del Sur o Taiwán y en la erradicación de enfermedades globales. Su eficacia radica en asegurar que los fondos se manejen con transparencia, no en cancelarlos.

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