
LA AUSENCIA MORTAL DEL ESTADO
El Estado existe para proteger a las personas y garantizar el bien común, pero en Guatemala esta misión está lejos de cumplirse. La debilidad institucional y la ausencia de autoridades competentes se evidencian en el caos del tráfico urbano, en la falta de control en áreas rurales donde grupos armados actúan con impunidad, y en episodios de violencia extrema como linchamientos públicos sin intervención policial. A ello se suma la tragedia de accidentes carreteros recurrentes por falta de regulaciones y supervisión. Estos ejemplos reflejan un Estado incapaz de hacer cumplir la ley, proteger la vida de los ciudadanos y asegurar condiciones básicas de convivencia. Sin un fortalecimiento real de las instituciones, el Estado seguirá ausente, dejando en riesgo el bienestar y el progreso de la sociedad.

PARA SERVIR
Tras ocho años escribiendo semanalmente, el autor anuncia su retiro temporal del periodismo de opinión para asumir el reto de participar como candidato a la vicepresidencia. La decisión, impulsada por la necesidad de transformar la política desde dentro, responde a la convicción de que el servicio público debe estar guiado por principios, integridad y vocación. La crisis del Estado, atravesada por corrupción y descomposición institucional, exige acción, valentía y compromiso con el bien común.

EL FANGO DE LA POLÍTICA
La política en Guatemala enfrenta un profundo desprestigio y desconfianza popular, asociada a intereses personales y corrupción. Sin embargo, su fundamento ético y su función para lograr el bien común deben ser revalorizados. La participación política trasciende el partido y requiere del compromiso ciudadano en diversas formas. La política honesta y ética es posible si se orienta a valores universales que sostengan la convivencia social, evitando que se convierta en un instrumento de control o corrupción.