
DIALOGAR, AUNQUE CUESTE
El clima de crispación y confrontación ha paralizado la transición política iniciada con la lucha contra la corrupción. La polarización en “tribus ideológicas” impide construir soluciones y atenta contra el pluralismo democrático. Superar la crisis exige acuerdos basados en el diálogo ciudadano, que llenen el vacío dejado por la clase política y devuelvan sentido al proceso de transformación institucional.

LA INCAPACIDAD DE DIALOGAR
Inspirado en una columna de Arturo Pérez-Reverte, este análisis critica la situación política guatemalteca, marcada por la apatía ciudadana, la incapacidad para debatir con respeto y una profunda polarización ideológica. En un contexto donde cualquier opinión contraria es vista como una amenaza y donde se presume que todos tienen una agenda oculta, se dificulta construir consensos democráticos. La comparación con España revela que la violencia y el odio político siguen latentes, y en Guatemala, incluso más peligrosamente activos. La salida requiere asumir con madurez la historia conflictiva del país, enseñar una versión completa y crítica de la misma, y fomentar líderes honestos, además de abrir espacios reales para el diálogo y la reconciliación.