
CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA POLÍTICA
El estancamiento del PIB, la ausencia de liderazgo político y el ambiente de confrontación amenazan con agudizar la pobreza y la conflictividad social, generando un círculo vicioso entre economía y política. Para romperlo, el país necesita iniciar cuanto antes una reforma institucional que fortalezca la gobernanza y reduzca los riesgos de crisis.

ESTRATÉGICO, NO IDEOLÓGICO
La súbita urgencia del Congreso por legislar sobre el agua, tras treinta años de omisión, puede resultar contraproducente si no se maneja con el rigor técnico y social que el tema exige. El agua no es solo un bien económico: es esencial, móvil, de valor comunitario y ecológico. La experiencia internacional y las prácticas comunitarias locales ofrecen guías valiosas, pero se requiere una política pública integral que priorice la sostenibilidad, incluyendo la reforestación. La improvisación podría poner en riesgo la gobernabilidad y el desarrollo de Guatemala.

MORATORIA Y PROTESTAS
El gobierno impuso una moratoria de dos años para la minería metálica, buscando paz social y tiempo para fortalecer la normativa del sector, que actualmente tiene un aporte pequeño al PIB y está en declive. La medida podría generar incertidumbre en inversionistas y sentar precedentes para otras protestas sectoriales, riesgos que pueden mitigarse con una ley minera moderna. La reforma legal es urgente para aprovechar recursos naturales, mejorar ingresos públicos, proteger el ambiente y promover la participación comunitaria, contribuyendo así a combatir la pobreza y desigualdad.

INESTABILIDAD POLÍTICA Y CONFLICTIVIDAD SOCIAL
La inestabilidad política y la conflictividad social son factores que han frenado históricamente el crecimiento económico de Guatemala. Un sistema institucional disfuncional, una población excluida y territorios fuera del control estatal agravan un clima de incertidumbre que aleja la inversión y agudiza la pobreza. Sin un compromiso serio por fortalecer la gobernanza —incluyendo el respeto a la ley, la rendición de cuentas y la eficiencia del gobierno—, el país seguirá atrapado en un círculo vicioso de conflicto y estancamiento económico.