
LA VERDADERA OFICINA ANTI-CORRUPCIÓN
El índice de percepción de corrupción confirma un deterioro preocupante con graves consecuencias fiscales, sociales e institucionales. La corrupción erosiona los ingresos tributarios, incrementa costos en adquisiciones y obras públicas, y desvía recursos esenciales para salud, educación e infraestructura, debilitando la productividad y la calidad de vida. También deteriora la confianza ciudadana y la moral tributaria, afectando la gobernabilidad democrática. Aunque el gobierno ha anunciado acciones, la nueva comisión presidencial anticorrupción carece de una estrategia clara y enfrenta riesgos de politización. La vía más efectiva sería fortalecer la Contraloría de Cuentas y las auditorías internas, junto a reformas en servicio civil y contrataciones públicas.