ECONOMÍA DE REMESAS
Las remesas familiares son hoy uno de los principales motores de la economía guatemalteca, representando más del 15 % del PIB y sosteniendo el consumo y el bienestar de millones de hogares. Sin embargo, esta dependencia entraña riesgos: puede generar escasez de mano de obra, encarecer la producción y perjudicar la competitividad de las exportaciones. Además, el flujo de remesas no es eterno y podría reducirse con el tiempo. Para enfrentar este riesgo, se requiere fortalecer las instituciones, mejorar el clima de negocios y promover la bancarización de los receptores, garantizando un uso más productivo y sostenible de esos recursos.
LAS MILAGROSAS REMESAS FAMILIARES
A pesar de la recesión en Estados Unidos, las remesas enviadas por los migrantes guatemaltecos se han recuperado desde junio, proporcionando un alivio crucial al consumo de los hogares. Este logro depende exclusivamente del esfuerzo de los migrantes, evidenciando que las políticas estatales actuales no fomentan ni protegen esos flujos. El gobierno debe adoptar medidas concretas, como diplomacia activa con EE. UU., revisión de regulaciones, impulso de transferencias digitales eficientes, incentivos fiscales para empresas de remesas y apoyo a migrantes deportados mediante capacitación y acceso a crédito, para asegurar que su contribución fortalezca la economía nacional y el bienestar de las familias.