
REPARTIENDO EL PRESUPUESTO ESTATAL
La práctica de establecer asignaciones fijas de ingresos fiscales, como el 5% destinado a la USAC o al deporte, genera una rigidez que vuelve insostenibles las finanzas públicas. Un ejercicio hipotético de asignar porcentajes a múltiples áreas prioritarias —educación, salud, infraestructura, seguridad, programas sociales, medio ambiente, entre otras— demuestra que las demandas fácilmente superarían el 115% de los ingresos estatales, lo que resulta inviable. El problema central es que las prioridades nacionales cambian con el tiempo y no deben quedar atadas a la Constitución. Un presupuesto responsable exige flexibilidad para ajustar el gasto a las necesidades sociales y políticas emergentes.