
EL RETORNO DEL PROTECCIONISMO
El aumento de aranceles de Estados Unidos a las importaciones chinas ha desencadenado una escalada de tensiones comerciales que, lejos de beneficiar, amenaza con dañar a ambas economías y al comercio mundial. Aunque la medida busca proteger a los productores estadounidenses, los déficits comerciales de EE. UU. tienen raíces más profundas: el exceso de consumo frente a la producción. La apreciación del dólar como consecuencia de la reducción de dólares en circulación dificultará las exportaciones estadounidenses y abaratará las importaciones globales, manteniendo su desequilibrio externo. El efecto real será una contracción del comercio internacional, con riesgos de contagio global si otros gobiernos optan también por el proteccionismo. La experiencia de la Gran Depresión demuestra que este tipo de medidas, lejos de generar empleo y prosperidad, multiplican las crisis y reducen el bienestar global.