
NO CAIGAMOS EN LA TRAMPA
El desarrollo económico de Guatemala depende de un sistema de justicia fuerte, independiente y eficiente. La falta de certeza jurídica y el avance del crimen organizado han corroído la institucionalidad del país, alimentando la impunidad y desincentivando la inversión. Reformar a fondo el sector justicia, incluyendo ajustes constitucionales cuidadosamente diseñados, es imprescindible para fortalecer el Estado de derecho y permitir un futuro próspero. Sin embargo, los intentos mal planteados de reforma han dado pie a manipulaciones ideológicas y étnicas que desvían la atención del problema real: la captura del Estado por estructuras criminales.

INSEGURIDAD Y CORRUPCIÓN ¿FENÓMENOS CULTURALES?
Catalogar la corrupción y la violencia como rasgos culturales es una peligrosa simplificación que desactiva la voluntad de cambio. La experiencia de los migrantes guatemaltecos en países con leyes estrictas demuestra que el entorno institucional determina el comportamiento. Tal como enfatizó Giuliani en el ENADE, no puede haber seguridad sin enfrentar la corrupción con seriedad. Mientras en otros países los corruptos enfrentan consecuencias reales, en Guatemala prevalece la impunidad, lo que incentiva estos delitos. Superar esta situación no requiere un cambio cultural, sino voluntad política y aplicación efectiva de la ley.

CORRUPCIÓN: MONUMENTAL DESAFÍO
Una reunión entre el G-40 y el Superintendente de Administración Tributaria revela que los problemas fiscales de Guatemala no se resuelven solo recaudando más, sino mejorando la calidad del gasto y la ética pública. El texto denuncia cómo conductas ilegales —como el nepotismo, el abuso del cargo, la evasión fiscal y el endeudamiento irresponsable— se han vuelto prácticas “normales” tanto para políticos como para ciudadanos. El artículo exige un cambio estructural en la cultura cívica y política del país, basado en el cumplimiento de la ley, la educación, la rendición de cuentas y una participación democrática más activa.