UN QUETZAL QUE SUBE Y BAJA
El reciente aumento del tipo de cambio del quetzal a 7.94 por dólar ha generado inquietud innecesaria, pese a que la volatilidad es normal en sistemas cambiarios flexibles. Las causas son claras: internamente, el alza de importaciones, la estacionalidad navideña y la brecha de tasas de interés reducen la oferta de divisas; externamente, el dólar se ha fortalecido globalmente, alcanzando su mayor nivel en dos décadas. Ante ello, las autoridades deben comunicar con transparencia las razones técnicas, evitar intervenciones apresuradas y preservar las reservas internacionales. La clave es mantener la prudencia monetaria y dejar que el tipo de cambio fluctúe conforme a los fundamentos económicos.
2022, DESAFÍOS ECONÓMICOS (Parte I)
Guatemala enfrenta en 2022 el reto de preservar la estabilidad económica que la ha caracterizado, pese a su lento crecimiento. La recuperación tras la recesión de 2020 ha sido positiva, con inflación controlada, tipo de cambio estable, tasas de interés competitivas y déficit fiscal en niveles sostenibles. Sin embargo, la deuda pública adquirida durante la pandemia y el repunte inflacionario mundial representan riesgos importantes. El país deberá mantener una política fiscal prudente y una política monetaria firme y creíble, capaz de responder a la inflación importada y al endurecimiento del financiamiento internacional, garantizando confianza en los mercados y resiliencia económica.
SOLUCIONES BARATAS PARA LOS PRECIOS CAROS
El aumento mundial en precios de combustibles, gas y materias primas refleja un desbalance entre oferta insuficiente y demanda en expansión tras la pandemia. Ante este fenómeno global y temporal, las propuestas políticas de exoneraciones fiscales o subsidios son riesgosas, pues distorsionan el mercado, erosionan las finanzas públicas y no resuelven el problema de fondo. La respuesta adecuada es fortalecer la política monetaria, dotando al banco central de independencia y de un IPC confiable para guiar decisiones. Así podrá aplicar restricciones cuando sea necesario y evitar que la inflación se descontrole. Sin disciplina monetaria, el costo lo asumirán los ciudadanos.
¿ESTÁ SOBREVALUADO EL QUETZAL?
El valor de una moneda influye directamente en la competitividad de las exportaciones e importaciones. Según el Índice Big Mac de The Economist, el yuan chino está subvaluado un 45% y el quetzal guatemalteco un 42.7% respecto al dólar, lo que, en teoría, favorece a los exportadores. Sin embargo, países vecinos como México y Costa Rica también han visto depreciarse sus monedas, manteniendo la competencia en desventaja relativa para Guatemala. Aunque el indicador es simplificado y tiene limitaciones, sirve para medir tendencias de sobre o subvaluación. Estos resultados plantean un reto a la Junta Monetaria, responsable de ajustar políticas cambiarias, monetarias y crediticias.
SOMBRAS EN LA ECONÓMICA MUNDIAL
El pronóstico del FMI advierte que el crecimiento mundial será menor de lo previsto en 2019 debido a disputas comerciales, el Brexit y el debilitamiento de economías como Alemania e Italia. Esta desaceleración impacta a los mercados emergentes, afectando la inversión y la confianza financiera. Para Guatemala, la fortaleza de la economía estadounidense ofrece un respiro, impulsando exportaciones y remesas, aunque la apreciación del dólar reduce competitividad en otros mercados. Ante este escenario, resulta fundamental que la política monetaria y fiscal actúen de manera coordinada: relajando las condiciones monetarias, permitiendo una leve depreciación del quetzal y aumentando el gasto público en infraestructura, con el fin de moderar los efectos externos y sostener el crecimiento interno.
RIESGOS PARA LA ECONOMÍA
Una misión técnica del FMI concluyó que, pese a la estabilidad macroeconómica de Guatemala, el crecimiento de 2018 apenas llegó al 3 % debido a la caída de exportaciones, la baja inversión en infraestructura y el desplome de la minería. Para 2019, el panorama sigue limitado por un año electoral incierto y riesgos globales como la guerra comercial de EE. UU. y las políticas antimigratorias que afectan las remesas. El Fondo señala que los desafíos de mediano plazo requieren reformas institucionales y fiscales para fortalecer servicios públicos e impulsar productividad. Sin embargo, en el corto plazo identifica margen para dinamizar la economía mediante mayor gasto público en infraestructura y un relajamiento monetario gracias a la baja inflación, rompiendo con su tradicional receta de austeridad.
PETRÓLEO, ALIMENTOS E INFLACIÓN
En 2007, la inflación global alcanzó su nivel más alto en casi dos décadas debido al aumento del petróleo y los alimentos, afectando incluso a economías estables como Estados Unidos y Chile. En Centroamérica, Guatemala registró una inflación de 8.75%, impulsada también por estos factores. El encarecimiento del petróleo elevó los costos de producción y transporte, mientras que la demanda mundial de biocombustibles redujo la oferta de granos básicos, agravando el alza en los precios de alimentos. Aunque la inflación actual no alcanza niveles históricos, su persistencia amenaza el poder adquisitivo y la estabilidad económica. Se requieren políticas monetarias firmes, previsibles y modernas que fortalezcan la confianza y controlen las expectativas inflacionarias.
LA ESQUIVA REACTIVACIÓN ECONÓMICA
Aunque la Junta Monetaria redujo la tasa líder de interés por primera vez en una década, esta medida tendrá poco impacto si no se acompaña de confianza en el rumbo del país. Las condiciones globales se están endureciendo, el acceso al financiamiento externo será más caro, y la política fiscal carece de fuerza ante un Estado pequeño y con bajo margen de maniobra. Sin reformas estructurales que fortalezcan la capacidad productiva —como seguridad jurídica, inversión eficiente, lucha contra la corrupción y fortalecimiento institucional— no hay estímulo monetario o fiscal que logre reactivar la economía de manera sostenida.
PREOCUPACIÓN POR LA APRECIACIÓN DEL QUETZAL
El artículo examina cómo el Banco de Guatemala, pionero regional en implementar un régimen de metas de inflación, enfrenta ahora un dilema estructural: la continua apreciación del quetzal frente al dólar ha desinflado la economía, erosionado la competitividad exportadora y puesto en duda la eficacia del esquema. Aunque el régimen ha garantizado estabilidad macroeconómica por más de dos décadas, su credibilidad peligra debido a la falta de reacción oportuna en la reducción de tasas de interés. El autor argumenta que es urgente una revisión técnica y pragmática de la política monetaria, antes de que surjan propuestas improvisadas que debiliten los logros institucionales alcanzados.
LA DEVALUACIÓN QUE NO LLEGA
Aunque algunos sectores claman por una devaluación para impulsar las exportaciones, el tipo de cambio en Guatemala se mantiene estable debido al ingreso masivo de divisas, principalmente por remesas, caída en las importaciones y entradas de capital. El Banco de Guatemala ha intervenido para evitar una apreciación, pero mientras persista esta abundancia de dólares, no se prevé una depreciación en el corto plazo.
LECCIONES DE UNA APRECIACIÓN CAMBIARIA
La abrupta eliminación del techo cambiario por parte del banco central suizo generó caos en los mercados y una fuerte apreciación del franco, afectando su competitividad exportadora. La medida, motivada por el inminente aumento de la emisión monetaria en Europa, también ofrece lecciones para Guatemala, donde la apreciación del quetzal ha sido impulsada por el alza en remesas y la baja en los precios del petróleo. El Banguat ha actuado con cautela, pero podría considerar medidas más agresivas de relajamiento monetario para evitar un freno a la actividad económica.
TIPO DE CAMBIO Y NERVIOSISMO
El reciente aumento del tipo de cambio quetzal-dólar en Guatemala, aunque sensible, es pequeño y responde a la estacionalidad y a tendencias globales de retorno de capitales hacia Estados Unidos. Mientras otros países con tipos de cambio flexibles muestran depreciaciones mayores, Guatemala ha mantenido una estabilidad notable. Sin embargo, la falta de tolerancia social y empresarial a estas variaciones refleja una falsa percepción de que una moneda fuerte es sinónimo de salud económica. Para mejorar, se requiere que el Banco de Guatemala flexibilice sus reglas para fomentar un mercado cambiario más profundo, líquido y con instrumentos derivados que ayuden a cubrir riesgos. La estabilidad cambiaria depende también de políticas fiscales responsables que eviten déficits y deudas insostenibles.
PERCEPCIONES DE INFLACIÓN
El gobierno anunció medidas contra una supuesta alza de precios que no se refleja en las estadísticas oficiales. La inflación acumulada es baja y no justifica una alarma general. Las percepciones de “alto costo de vida” responden más a la pobreza que a aumentos reales de precios. Además, el control de la inflación es tarea del Banco de Guatemala, cuya política monetaria ha sido eficaz. Declaraciones confusas desde el Ejecutivo pueden distorsionar las expectativas y provocar desconfianza.
TENDENCIAS EN POLÍTICA MONETARIA
Un estudio del FMI analiza la política monetaria de países con metas de inflación, concluyendo que Guatemala aún mantiene una postura ligeramente expansiva. Sin embargo, las debilidades estructurales de su sistema financiero reducen la efectividad de esta política. Se subraya la necesidad de adoptar medidas macro-prudenciales que complementen el control inflacionario con estabilidad del sistema financiero, evitando soluciones simplistas o riesgosas. Además, se destaca que el crecimiento sostenible dependerá del fortalecimiento de políticas fiscales, institucionales y de productividad, más allá de la política monetaria.
CREDIBILIDAD DE LA POLÍTICA MONETARIA
La continuidad en la política monetaria del Banco de Guatemala para 2012 refleja una institucionalidad sólida, poco común en otras áreas del aparato estatal. El reciente reconocimiento otorgado al Banguat por su transparencia subraya su importancia en la estabilidad económica del país. Sin embargo, este logro no debe generar complacencia: es necesario fortalecer su autonomía, su capacidad técnica y su enfoque estratégico. Aspectos como la previsibilidad de la inflación, la credibilidad de las metas fijadas y la posibilidad de ampliar sus herramientas para abordar riesgos financieros exigen un debate técnico profundo y libre de interferencias políticas. Preservar su independencia es esencial para enfrentar estos desafíos con eficacia.
EL DILEMA DE LA POLÍTICA MONETARIA
Con una inflación anual del 9.1%, el Banco de Guatemala enfrenta la difícil tarea de equilibrar el control de precios con el mantenimiento del crecimiento económico. Su principal herramienta, la tasa de interés líder, puede frenar la inflación al restringir el crédito y el consumo, pero también puede desacelerar la actividad productiva. Dentro de la Junta Monetaria existen posturas divididas: unos atribuyen la inflación a factores externos como el alza mundial de materias primas, mientras otros sostienen que también existen presiones internas y expectativas que deben controlarse. La decisión final deberá basarse en datos objetivos y en el interés nacional, evitando sesgos ideológicos o presiones políticas.