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El crecimiento sostenible y la mejora de los niveles de vida dependen del aumento de la productividad, no solo del estímulo a la demanda. En Guatemala, la productividad laboral se ha mantenido estancada durante décadas, limitando el progreso social y económico. Para que los ingresos y el bienestar de la población mejoren de forma duradera, las políticas públicas deben centrarse en impulsar la eficiencia, la innovación y la capacidad de producción del país.
MÁS ALLÁ DEL CORTO PLAZO
Guatemala enfrenta una coyuntura económica marcada por la inflación y el riesgo de crisis alimentaria, pero sus verdaderos desafíos son estructurales y de largo plazo. El FMI destaca que, aunque la economía fue resistente durante la pandemia, persisten amplias brechas en educación, infraestructura, gobernabilidad y productividad. Para lograr un crecimiento sostenido, el país debe aprovechar su dividendo demográfico, reducir la emigración y fortalecer las instituciones. Reformar el mercado laboral, mejorar el clima de negocios, modernizar el sistema educativo y profesionalizar la gestión de infraestructura son pasos esenciales. Trascender las políticas públicas urgentes hacia las importantes es el camino para asegurar un desarrollo inclusivo y duradero.