EL MERCADO POLÍTICO
La actual ley electoral guatemalteca, al prohibir que los políticos expresen sus ideas antes del inicio formal de la campaña, ha mutilado la libertad de expresión y vaciado de contenido el debate democrático. La interpretación restrictiva del TSE ha convertido la contienda en un espectáculo vacío, dominado por videos triviales y estrategias populistas en redes sociales. La combinación de una regulación disfuncional, una autoridad electoral miope y una ciudadanía que demanda entretenimiento en lugar de propuestas ha degradado el mercado político, produciendo una oferta cada vez más mediocre. Urge reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos para recuperar el debate público, mejorar la calidad de la representación y fortalecer la democracia.