
UNA AGENDA LEGISLATIVA PARA FORTALECER LA ECONOMÍA
El Congreso de la República transita un periodo de baja actividad tras la resaca electoral, con escaso quórum y la mayoría de diputados próximos a concluir su mandato. No obstante, existe una ventana para impulsar una agenda legislativa políticamente viable enfocada en fortalecer la economía. Entre las iniciativas destacan la regulación de insolvencias para dar certeza jurídica, leyes de estabilidad jurídica para inversiones, reformas para infraestructura vial, mejoras en el INE y la creación de una agencia de promoción de inversiones y exportaciones. Su aprobación contribuiría a mejorar el clima de inversión, atraer capital extranjero y optimizar la competitividad del país. La legislatura actual aún tiene la oportunidad de dejar un legado duradero en la economía y el bienestar ciudadano.

ASÍ NO AGUANTA EL PRESUPUESTO
Las recientes demandas de aumentos presupuestarios de maestros, médicos y universidades ponen al fisco en una situación insostenible debido a la rigidez del presupuesto y los compromisos salariales existentes. La solución requiere reformas profundas en asignaciones constitucionales, políticas salariales integrales y sistemas de control del gasto. A corto plazo, los incrementos solo deberían concederse condicionados a mecanismos de rendición de cuentas y evaluación de desempeño, garantizando transparencia y eficiencia en el uso de recursos públicos.

LA DESACELERACIÓN ECONÓMICA Y SUS CAUSAS
La economía nacional pasó de crecer arriba del 3.5% a solo 2.5%, afectada por choques externos, pérdida de competitividad y parálisis en sectores clave. Sin embargo, el factor más grave es la falta de confianza derivada de la polarización política, la conflictividad social y la ausencia de políticas claras. Superar el estancamiento requiere medidas fiscales y monetarias inmediatas, pero sobre todo acuerdos básicos que restauren la confianza y preparen el camino hacia un crecimiento sostenido mayor al 5%.

DE GRANDES SUEÑOS Y DISTRACTORES
Las aspiraciones ambiciosas del país son válidas, pero ineficaces si se descuida lo fundamental: el trabajo cotidiano y responsable de las instituciones. Desde las municipalidades hasta el sistema penitenciario, pasando por educación, desarrollo rural y fronteras, la columna denuncia cómo los grandes proyectos fracasan si no se empieza por la rendición de cuentas, el orden administrativo y la lucha contra la corrupción. Soñar es necesario, pero debe ir acompañado de acciones concretas que restituyan la confianza en el Estado y sus funciones básicas.

UN PACTO POLÍTICO PROMISORIO
El Pacto por México, firmado entre el presidente y los principales partidos políticos de ese país, representa un ejemplo de madurez democrática que Guatemala aún no ha podido replicar. Este acuerdo incluye compromisos concretos para impulsar la educación, la transparencia, el desarrollo rural y la competitividad económica. Además, contempla reformas fiscales, constitucionales y legales sustentadas en el consenso y no en la imposición. Frente a la fragmentación política guatemalteca y la ausencia de políticas de Estado, este ejemplo ajeno ofrece una lección urgente: sin pactos duraderos y orientados al bien común, el país seguirá atrapado en el estancamiento institucional y la desigualdad.