
DESIGUALDAD: REALIDAD Y PERCEPCIÓN
Las violentas protestas en Chile pusieron en el centro del debate el tema de la desigualdad, lo que invita a revisar los datos en Guatemala y la región. Según cifras del Banco Mundial, el país ha reducido su desigualdad de manera notable: de un índice de Gini de 59.6 en 1990 a 48.3 en 2017, impulsado sobre todo por cambios en el mercado laboral y por las remesas. Sin embargo, la percepción ciudadana indica lo contrario, generando una paradoja que amenaza la paz social. Esta brecha refleja que las personas demandan más que ingresos: buscan calidad de vida, seguridad y servicios públicos eficientes.

NUESTRA ENFERMEDAD HOLANDESA
La llamada “enfermedad holandesa” describe cómo un auge de divisas externas puede afectar negativamente la competitividad de una economía. En el caso de Guatemala, el fenómeno proviene de las remesas enviadas por migrantes, que superan el déficit comercial externo. Este flujo extraordinario de dólares aprecia la moneda local, reduce la competitividad del aparato productivo y genera dependencia de un ingreso vulnerable y ajeno a la producción nacional. La experiencia internacional muestra que el remedio está en transformar el exceso de divisas en fondos de estabilización o inversión soberana, capaces de diversificar la economía. El Banco de Guatemala podría destinar parte de sus reservas a este fin, siempre con reglas explícitas y temporales, compatibles con el esquema de metas de inflación. Así se mitigarían riesgos financieros y se protegería la sostenibilidad económica del país.

REMESAS BAJO AMENAZA
Donald Trump no ha actuado contra Guatemala en específico, sino que ha usado presión y coerción contra múltiples países desde el inicio de su mandato. Sin embargo, las amenazas relacionadas con la migración afectan gravemente al país, especialmente por la importancia de las remesas, que representan el 12% del PIB y sostienen el consumo de más de un millón y medio de hogares. Una disminución significativa en los flujos de remesas tendría efectos devastadores: caída del consumo en más de 8%, menor inversión, depreciación del quetzal, mayor inflación y un aumento en las tasas de interés. Aunque este escenario aún no es inminente, las tensiones migratorias persistirán y el reto para Guatemala será negociar con mayor dignidad y eficacia, evitando ceder solo bajo amenazas.

PERSPECTIVAS ECONÓMICAS: NADA MEJOR, NO MUCHO PEOR
La economía mundial atraviesa un proceso de debilitamiento debido a la guerra comercial de Estados Unidos con China y a la creciente incertidumbre política internacional. Este panorama ha reducido las proyecciones de crecimiento global para 2019-2020 y ha deteriorado la confianza empresarial, afectando tanto el comercio como la inversión. Para Guatemala, este entorno implica dificultades para recuperar sus exportaciones y atraer capitales externos. Si bien la inversión pública y privada pueden mitigar parcialmente el impacto, su efectividad dependerá de la capacidad del nuevo gobierno para reducir la incertidumbre política. El gasto público aumentará, aunque su peso sigue siendo limitado. En última instancia, será el consumo de los hogares, sostenido principalmente por las remesas, el que continúe impulsando el modesto crecimiento nacional.

PORQUÉ SE DEPRECIÓ EL QUETZAL EN 2018
En lo que va de 2019, el tipo de cambio del quetzal frente al dólar se ha depreciado un 5.3%, rompiendo la tendencia a la apreciación de los últimos años. Esta variación se explica por cuatro factores principales: el aumento del déficit comercial, la desaceleración en el crecimiento de las remesas familiares, la reducción en el diferencial entre tasas de interés locales e internacionales y la continua intervención del Banco de Guatemala comprando divisas. La combinación de estos elementos sugiere que el quetzal podría continuar registrando una depreciación moderada durante el resto del año.

¿QUÉ BUSCAN LOS EMIGRANTES?
La caravana de migrantes hondureños simboliza la desesperación económica que empuja a miles de centroamericanos a buscar oportunidades en Estados Unidos. La brecha en productividad y salarios entre ambos contextos es abismal, como lo demuestra la evidencia de trabajadores haitianos que multiplicaron sus ingresos al migrar tras el terremoto de 2010. Mientras los países del Triángulo Norte no garanticen instituciones sólidas, servicios básicos e infraestructura, y Estados Unidos no aborde las causas estructurales de la migración, ningún muro podrá contener el flujo de personas. Una verdadera Alianza para la Prosperidad debería enfocarse en atacar estas raíces.

¿TERMINARÁ EL DILUVIO DE DÓLARES?
Durante los últimos años, Guatemala ha gozado de una inusual abundancia de dólares, reflejada en la apreciación del quetzal. Este fenómeno se ha explicado por la caída en los precios de importaciones clave como el petróleo, la llegada de capitales financieros atraídos por tasas de interés locales más altas y el crecimiento de las remesas familiares. Sin embargo, las condiciones globales están cambiando: los precios de las materias primas repuntan, las tasas de interés en EE. UU. aumentan y las políticas migratorias amenazan las remesas. Ante esto, el autor advierte sobre el posible fin abrupto de esta bonanza cambiaria y subraya la necesidad de una respuesta prudente por parte de las autoridades económicas.

TRUMP Y LA ECONOMÍA (DE GUATEMALA)
El plan económico anunciado por Donald Trump durante su campaña, caracterizado por medidas proteccionistas, reducción de impuestos y aumento del gasto militar, genera incertidumbre sobre sus posibles efectos en la economía de Guatemala. Aunque a corto plazo estas políticas podrían fortalecer el crecimiento en Estados Unidos, a mediano plazo podrían afectar negativamente las exportaciones guatemaltecas y la recepción de remesas, clave para la demanda interna. Además, el aumento del déficit fiscal estadounidense puede influir en la inflación y el costo del financiamiento externo para Guatemala. Sin embargo, las inconsistencias del plan y las limitaciones políticas podrían moderar su impacto, obligando a un enfoque más pragmático.

LA DEVALUACIÓN QUE NO LLEGA
Aunque algunos sectores claman por una devaluación para impulsar las exportaciones, el tipo de cambio en Guatemala se mantiene estable debido al ingreso masivo de divisas, principalmente por remesas, caída en las importaciones y entradas de capital. El Banco de Guatemala ha intervenido para evitar una apreciación, pero mientras persista esta abundancia de dólares, no se prevé una depreciación en el corto plazo.

LOS ADMIRABLES MIGRANTES GUATEMALTECOS
El crecimiento de las remesas, que en 2023 podrían superar con facilidad los 5.1 millardos de dólares, revela la relevancia de los migrantes guatemaltecos en la economía del país. Más de 1.2 millones viven en EE.UU., donde demuestran dinamismo, productividad y una solidaridad notable: destinan el 30% de sus ingresos a enviar remesas. A pesar de una baja escolaridad, sus ingresos quintuplican los de quienes permanecen en Guatemala, reflejando un entorno propicio para desarrollar su potencial económico.

LOS MIGRANTES Y SUS REPERCUSIONES
Las políticas migratorias restrictivas en EE.UU. contrastan con la evidencia de que la migración beneficia tanto al país emisor como al receptor. Guatemala depende fuertemente de las remesas, que permiten financiar el déficit externo y sostienen el consumo, principal motor del PIB. La migración refleja la falta de oportunidades internas, pero también muestra el potencial productivo de los guatemaltecos cuando acceden a mejores entornos. Una reforma migratoria justa no sólo es un imperativo humanitario, sino también económico para ambas naciones.

CRISIS EUROPEA: IMPACTO EN CENTROAMÉRICA
La crisis fiscal y financiera de Europa continúa sin solución clara, generando incertidumbre global y afectando especialmente a las economías en desarrollo. Centroamérica, aunque menos expuesta que otras regiones, enfrenta riesgos a través de cuatro canales: remesas, turismo, exportaciones y flujos de capital. Por ahora, las remesas y el turismo se mantienen estables, pero las exportaciones se desaceleran y la inversión extranjera muestra señales de debilidad. Mientras Europa lidia con reformas complejas y una moneda única que limita su maniobra, Centroamérica debe actuar con extrema cautela en su política económica para preservar su estabilidad en un entorno global incierto.