EL CÍRCULO VICIOSO DE LA MEDIOCRIDAD
El deterioro en la calidad de los funcionarios ha derivado en un Estado incapaz de garantizar servicios básicos y en una creciente percepción de corrupción. Más que un problema aislado, la corrupción refleja una enfermedad mayor: la mediocridad en la gestión pública. La solución duradera no radica en perseguir casos individuales, sino en fortalecer instituciones que atraigan a profesionales capaces y velen por un servicio público eficiente. Mientras las instituciones permanezcan débiles, seguirán predominando la improvisación, el cortoplacismo y el clientelismo. Romper este círculo vicioso requiere reformas profundas en justicia, servicio civil, control del gasto y partidos políticos.
PARA SERVIR
Tras ocho años escribiendo semanalmente, el autor anuncia su retiro temporal del periodismo de opinión para asumir el reto de participar como candidato a la vicepresidencia. La decisión, impulsada por la necesidad de transformar la política desde dentro, responde a la convicción de que el servicio público debe estar guiado por principios, integridad y vocación. La crisis del Estado, atravesada por corrupción y descomposición institucional, exige acción, valentía y compromiso con el bien común.