SUBSIDIOS NO ¿ENTONCES QUÉ?
El alza global de precios de alimentos y combustibles, impulsada por la guerra en Ucrania, ha elevado la inflación en Guatemala, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos. Los subsidios, aunque populares, resultan ineficientes porque distorsionan los precios y benefician también a quienes no lo necesitan. En su lugar, se recomienda aplicar transferencias directas y temporales, focalizadas en los sectores más vulnerables, acompañadas de una modernización de los programas sociales mediante herramientas digitales. Si la crisis alimentaria se profundiza, será necesario fortalecer la producción local, facilitar importaciones y distribuir alimentos estratégicamente, manteniendo al mismo tiempo políticas fiscales y monetarias coherentes para contener la inflación.
CUIDADO CON LOS SUBSIDIOS
El alza mundial de los combustibles representa un choque de oferta que eleva la inflación y reduce la producción. Aunque la experiencia internacional muestra que la mejor respuesta combina política monetaria y austeridad fiscal, los gobiernos suelen optar por subsidios, pese a sus múltiples problemas. En Guatemala, el subsidio aprobado aumentará el gasto en más de Q2.25 millardos y puede llevar el déficit fiscal por encima del 3.5% del PIB. Además, estos apoyos benefician sobre todo a sectores más acomodados, desperdician recursos y desincentivan energías limpias. La alternativa más eficaz son transferencias directas temporales, focalizadas y fiscalizables para proteger a los más vulnerables.