
REPARTIENDO EL PRESUPUESTO ESTATAL
La práctica de establecer asignaciones fijas de ingresos fiscales, como el 5% destinado a la USAC o al deporte, genera una rigidez que vuelve insostenibles las finanzas públicas. Un ejercicio hipotético de asignar porcentajes a múltiples áreas prioritarias —educación, salud, infraestructura, seguridad, programas sociales, medio ambiente, entre otras— demuestra que las demandas fácilmente superarían el 115% de los ingresos estatales, lo que resulta inviable. El problema central es que las prioridades nacionales cambian con el tiempo y no deben quedar atadas a la Constitución. Un presupuesto responsable exige flexibilidad para ajustar el gasto a las necesidades sociales y políticas emergentes.

LA USAC DEBE RENDIR CUENTAS
A pesar de recibir un presupuesto millonario sostenido por los impuestos de todos los guatemaltecos, la Universidad de San Carlos evita conectarse a los sistemas oficiales de control financiero del Estado y no publica información básica sobre su gestión. Mientras solicita nuevos préstamos que incrementarán la deuda pública, se niega a rendir cuentas, en contraste con modelos como el de la UNAM. Su falta de transparencia exige una reforma urgente para cumplir con su responsabilidad ante la ciudadanía.

EL DESAFÍO DEL NUEVO RECTOR
La USAC enfrenta graves desafíos estructurales que exigen una acción decidida del nuevo rector, Carlos Alvarado Cerezo. Para rescatar su legitimidad institucional, debe priorizar la transparencia en el uso de recursos públicos y la mejora de la calidad educativa. La implementación de comités independientes para supervisión financiera, la publicación regular de estados financieros y la creación de indicadores de desempeño son pasos urgentes. El verdadero sentido de la autonomía radica en responder con eficacia y honestidad a la sociedad que la sostiene.

DEUDA DE LA USAC
La USAC reclama al Estado el cumplimiento del mandato constitucional de asignarle el 5% del presupuesto nacional, deuda que el actual gobierno no ha subsanado. Aunque el reclamo es justo, también es imprescindible que la universidad rinda cuentas sobre el uso de los fondos públicos. Tomar como ejemplo a la UNAM —que publica indicadores de desempeño y estados financieros auditados— permitiría a la USAC legitimar su autonomía con mayor transparencia y eficiencia.