VACUNACIÓN, UNA PRIORIDAD ECONÓMICA
Un año después del inicio de la vacunación contra Covid-19 en Guatemala, solo un tercio de la población cuenta con el esquema completo, y uno de cada cuatro guatemaltecos no ha recibido ninguna dosis. La vacunación masiva no solo protege la salud, sino que también impacta positivamente en la economía, especialmente en sectores como turismo, hoteles y restauración. Vacunar a niños en edad escolar es esencial para garantizar la continuidad educativa y la productividad futura. La estrategia de salud pública para 2022 debe priorizar la vacunación de todos los grupos etarios, considerando este gasto como una inversión con altos réditos sociales y económicos.
UNA RESPUESTA ADECUADA ANTE LA CUARTA OLA
La variante ómicron, más contagiosa que delta pero menos letal, marca la cuarta ola de covid-19 en Guatemala. Su rápida propagación ha generado alarma, aunque la mayoría de hospitalizaciones corresponden a personas no vacunadas. En este contexto, centrarse en el número de contagios resulta engañoso y contraproducente, pues lo relevante son las cifras de hospitalización y fallecimientos. El enfoque adecuado debe priorizar la vacunación masiva, pruebas rápidas y accesibles, uso de mascarilla en interiores y ventilación, evitando medidas extremas como toques de queda que elevan los costos sociales y económicos. La clave es convivir con el virus sin pánico ni incertidumbre.
LOS RIESGOS DEL TOQUE DE QUEDA
Tras más de un año de pandemia, los confinamientos han demostrado ser costosos económica y socialmente, mientras su efectividad resulta limitada en países pobres como Guatemala. Un toque de queda de ocho horas podría costar más de tres millardos de quetzales y miles de empleos, además de debilitar la gobernabilidad y fomentar el miedo ciudadano. La clave no está en restringir libertades, sino en reforzar el sistema hospitalario, mejorar la remuneración y condiciones del personal sanitario, limitar aforos, fomentar el teletrabajo y, sobre todo, implementar una campaña masiva de vacunación. Estas acciones no requieren decretos, sino capacidad política para ejecutarse.
CALAMIDAD
Guatemala enfrenta la peor ola de contagios con medidas poco efectivas como el toque de queda nocturno, que tiene escaso impacto en la reducción de casos. Los confinamientos solo son útiles cuando son estrictos y acompañados de apoyo económico, algo inviable en países pobres. Hoy existen protocolos médicos y vacunas, pero la gestión gubernamental ha fallado en asegurar una campaña de vacunación masiva y en fortalecer el sistema de salud. Se perdió tiempo y dinero que pudieron destinarse a camas, medicamentos y personal médico. La estrategia real debía combinar vacunación, salud pública robusta y medidas preventivas claras.
PARA SALIR DE ESTA LARGA PANDEMIA
El FMI proyecta un crecimiento del 4.5% para Guatemala en 2021, tras la caída de 1.5% causada por la pandemia. Sin embargo, la persistencia del Covid-19 y sus secuelas estructurales, como la afectación de ingresos de la clase media, el cierre escolar prolongado y los déficits fiscales, generan incertidumbre sobre estas proyecciones. La prioridad inmediata es acelerar la vacunación masiva y fortalecer los sistemas de salud, mientras que en el mediano y largo plazo se requiere un esfuerzo triple: reformas institucionales, ampliación del acceso a infraestructura y servicios, y medidas fiscales que recuperen la sostenibilidad y fomenten el crecimiento económico.
LA MEJOR POLÍTICA DE REACTIVACIÓN
La pandemia provocó la pérdida de más de 60 mil empleos formales y un fuerte incremento del subempleo en Guatemala, debilitando el consumo de los hogares, motor principal de la economía. La inversión, otro pilar esencial, también cayó de forma drástica, profundizando las limitaciones estructurales del crecimiento. La recuperación exige restablecer la confianza, algo imposible sin certeza jurídica ni un plan claro frente a la crisis sanitaria. La vacunación masiva surge como la herramienta más poderosa para revertir la incertidumbre: unifica, inspira y puede dinamizar tanto consumo como inversión, constituyendo la política más efectiva de corto plazo para la reactivación económica.
NUBARRONES EN EL HORIZONTE
Tras la contracción de 2020, Guatemala proyectaba un repunte económico en 2021, respaldado por la reactivación mundial, exportaciones y remesas. Sin embargo, la recuperación enfrenta obstáculos: nuevas olas de contagios, mutaciones del virus y retrasos en las vacunas, que limitan turismo y comercio exterior. A nivel interno, la falta de readecuación presupuestaria mantiene un gasto sobredimensionado y dudas sobre la sostenibilidad fiscal. La lenta vacunación, el desempleo persistente, la parálisis en las cortes, la fragmentación política y el deterioro institucional agravan la incertidumbre. Reenfocar políticas en inmunización, estabilidad fiscal y reformas institucionales es esencial para garantizar inversión y empleo.
¡LA VACUNA!
El anuncio de vacunas eficaces contra el covid-19 abre la posibilidad de superar la pandemia en 2021, pero Guatemala enfrenta grandes desafíos para garantizar inmunización masiva. La prioridad del Estado debe ser destinar recursos financieros —alrededor de Q1500 millones— y capacidades logísticas suficientes para cubrir al 40% de la población, requisito para alcanzar la inmunidad de grupo. Esta estrategia no solo salvaría vidas, sino que también brindaría certidumbre económica y política, al devolver confianza a la inversión y a la sociedad. Sin embargo, la corrupción y la resistencia de ciertos funcionarios dificultan que la vacunación sea asumida como prioridad absoluta.