RECETA PARA DETENER EL PROGRESO
El aislamiento económico y político impulsado por gobiernos populistas y nacionalistas, especialmente en países desarrollados, amenaza con revertir décadas de avances en crecimiento económico y bienestar humano. La historia advierte que los costos de estas políticas van más allá de lo económico, afectando la paz y el desarrollo global.
CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA POLÍTICA
El estancamiento del PIB, la ausencia de liderazgo político y el ambiente de confrontación amenazan con agudizar la pobreza y la conflictividad social, generando un círculo vicioso entre economía y política. Para romperlo, el país necesita iniciar cuanto antes una reforma institucional que fortalezca la gobernanza y reduzca los riesgos de crisis.
EL PODER DE LA CIUDADANÍA
El Índice ACE 2018 ubica a Guatemala en el último lugar de empoderamiento cívico entre seis países latinoamericanos evaluados, reflejando bajos niveles de confianza institucional, alta percepción de corrupción y débil participación social. Sin embargo, la libertad de organización y elecciones limpias ofrecen una base para que la ciudadanía impulse cambios en la transición política.
CERTEZA JURÍDICA Y ACTIVIDAD ECONÓMICA
El sector exportador muestra una caída alarmante por la falta de certeza jurídica y la conflictividad social, con desplomes en palma africana, metales, maquilas y zonas francas. La debilidad institucional y la ausencia de reglas claras deterioran la confianza económica, impidiendo el crecimiento y la generación de bienestar sostenible.
DIALOGAR, AUNQUE CUESTE
El clima de crispación y confrontación ha paralizado la transición política iniciada con la lucha contra la corrupción. La polarización en “tribus ideológicas” impide construir soluciones y atenta contra el pluralismo democrático. Superar la crisis exige acuerdos basados en el diálogo ciudadano, que llenen el vacío dejado por la clase política y devuelvan sentido al proceso de transformación institucional.
LA USAC EN LA ENCRUCIJADA
La próxima elección de rector en la USAC llega en un momento crítico para el país y para la universidad, que debe recuperar su legitimidad con una gestión responsable y transparente. Con un presupuesto millonario financiado por los impuestos de toda la población, la USAC está obligada a rendir cuentas claras. El nuevo rector debe impulsar comités independientes, publicar estados financieros auditados y adoptar sistemas de medición de desempeño para que la autonomía universitaria se justifique con hechos y resultados concretos.
EL PROBLEMA ES EL SISTEMA POLÍTICO
El respaldo a la democracia en Guatemala ha caído drásticamente, en un entorno marcado por la desconfianza hacia los partidos y el Congreso. Esta erosión institucional favorece el populismo y amenaza el desarrollo económico. Las reformas políticas propuestas no atacan los problemas de fondo y omiten fortalecer al TSE, lo que agrava la desconexión entre representantes y ciudadanos.
PARA PROGRESAR HAY QUE REFORMAR
El crecimiento económico sostenido en Guatemala está limitado por la falta de bienes públicos esenciales como infraestructura, justicia, seguridad y salud. Estos elementos, que deben ser provistos por un Estado funcional, son claves para mejorar la productividad. Sin ellos, el país no puede ser competitivo ni garantizar bienestar. Las reformas institucionales profundas —en justicia, salud, educación, compras públicas y más— son urgentes para recuperar la confianza ciudadana y evitar el avance del populismo.
LA GENERACIÓN DE LOS TREINTAÑEROS
Guatemala enfrenta una difícil transición política en medio de polarización ideológica y falta de liderazgos claros. Sin embargo, una nueva generación de treintañeros —más educada, tecnológica y cosmopolita— comienza a asumir un papel clave en el proceso. Esta nueva élite, formada en valores como la transparencia, el conocimiento y el trabajo en red, está mejor preparada para impulsar las reformas necesarias. Aunque no hay garantía de éxito, su turno ha llegado y merece ser respaldada y empoderada.
EL FMI Y LA AGENDA LEGISLATIVA
Guatemala enfrenta un estancamiento económico que no se resolverá sin reformas institucionales profundas. El FMI identifica como prioridades clave mejorar el clima de negocios, aumentar la inversión pública, reformar el sistema político y fortalecer la gobernanza. Para lograrlo, propone una agenda legislativa que incluye simplificación aduanera, certeza jurídica, reforma electoral, fortalecimiento del sistema financiero y modernización del Servicio Civil y la Contraloría. El crecimiento económico sostenido depende de una acción legislativa valiente y coordinada.
SEMANA SANTA Y LA ECONOMÍA ANTIGÜEÑA
La Semana Santa en La Antigua Guatemala es mucho más que un evento religioso: representa un fenómeno cultural, social y económico de gran magnitud. Su impacto va desde lo artístico y simbólico hasta lo financiero, generando cientos de millones de quetzales en valor económico. Esta celebración requiere una coordinación eficiente entre autoridades y comunidades, ya que los servicios públicos adecuados son clave para mantener su valor como patrimonio cultural y atractivo turístico de clase mundial.
TRANSPORTE PESADO EN LAS CIUDADES
El crecimiento urbano en Guatemala ha superado la capacidad de respuesta del sistema de transporte de carga, generando congestión, contaminación y accidentes. A pesar de que existen soluciones aplicadas exitosamente en otros países —como restricciones por tonelaje, horarios limitados y terminales fuera de la ciudad—, Guatemala aún carece de regulaciones claras e instituciones competentes que implementen una planificación efectiva. Esta omisión no solo afecta la productividad urbana, sino que también pone en riesgo vidas humanas.
COMBATE A LA CORRUPCIÓN Y CRECIMIENTO ECONÓMICO
El combate frontal a la corrupción, iniciado en 2015, ha generado tensiones económicas en el corto plazo debido a la fragilidad institucional del Estado guatemalteco. Sin embargo, para que este proceso tenga efectos positivos sostenibles, debe ir acompañado de una transformación profunda en áreas clave como justicia, compras públicas, servicio civil y sistema electoral. La inacción o lentitud en esta transición mantiene al país estancado, con bajos índices de confianza y producción. Medidas como la redefinición de delitos, regulación de prisión preventiva y modernización del proceso penal son urgentes para descongestionar el sistema y restaurar el rumbo del desarrollo.
EL COMETA HALEY
La visita de la embajadora estadounidense Nikki Haley a Guatemala evidenció el fuerte interés de EE. UU. en evitar que los países del Triángulo Norte se conviertan en estados fallidos. Haley dejó tres mensajes clave: asegurar una elección transparente del Fiscal General, renovar el combate al narcotráfico y respaldar firmemente la lucha contra la corrupción. Ignorar estas prioridades podría deteriorar la relación bilateral y afectar la estabilidad política y económica del país.
LA POBREZA EN LAS ESTADÍSTICAS
Las cifras de pobreza en Guatemala varían significativamente dependiendo de la metodología utilizada: la CEPAL estima un 70.5% de pobreza multidimensional, mientras que el INE reporta un 59.3% basado en ingresos. Esta divergencia evidencia la necesidad de estadísticas sólidas, actualizadas y libres de presión política para formular políticas públicas eficaces. La aprobación de la iniciativa de Ley 5329, que busca fortalecer la independencia del INE, es clave para avanzar en esa dirección.
LA CORRUPCIÓN Y EL SISTEMA POLÍTICO
La corrupción en Guatemala opera como un sistema estructurado que ha mantenido unido al establishment político durante décadas, mediante redes de lealtades y acceso al poder. Aunque casos como La Línea o el Transmetro han expuesto estas prácticas, el verdadero cambio solo será posible con una reforma profunda del régimen político y una reconstrucción institucional del Estado para que este funcione en beneficio de los ciudadanos y no de los políticos.
LA FIEBRE DEL BITCOIN
El texto analiza el auge especulativo del Bitcoin en 2017 y alerta sobre los riesgos de invertir sin entender sus fundamentos. Explica qué convierte a un bien en moneda, cómo funciona la confianza en las criptomonedas y por qué su desplome era previsible. Subraya la importancia de conocer el marco institucional y los riesgos de las burbujas financieras.
ESTAMOS BIEN… PERO VAMOS MAL
Guatemala exhibe indicadores macroeconómicos sólidos, como bajo déficit fiscal, crecimiento estable y avances sociales puntuales. Sin embargo, su progreso es extremadamente lento comparado con países similares de la región y Asia. Mientras Costa Rica, Panamá o Tailandia han avanzado con rapidez, Guatemala se estanca en una mediocridad estructural, afectada por instituciones débiles y escasa inversión en productividad. La estabilidad actual no se traduce en mejoras sustanciales para la población, lo que empuja a miles a migrar. Se necesita una agenda nacional de desarrollo basada en institucionalidad y eficiencia para revertir el estancamiento.
TRES DIMENSIONES DE LA CORRUPCIÓN
La efectividad de la lucha contra la corrupción en Guatemala depende de tres dimensiones clave: la capacidad punitiva del Estado, la percepción cultural de la corrupción y el diseño institucional que la permite o la previene. Aunque ha habido avances desde 2015 en el castigo a los corruptos, la sociedad guatemalteca continúa viendo estos actos como normales y tolerables. Además, el aparato estatal sigue estructurado para favorecer redes de corrupción. Romper este ciclo exige una transformación profunda del sistema político, judicial, administrativo y electoral, así como una renovación del contrato social que reinstale la ética pública como norma compartida.
TIEMPOS CONFLICTIVOS
Guatemala atraviesa una transición política que, aunque necesaria, genera tensiones entre sectores que resisten, moderan o exigen cambios inmediatos. A pesar de condiciones externas favorables, el crecimiento económico se estanca por baja productividad y conflicto político. La clave para avanzar está en fortalecer instituciones clave —justicia, servicio civil, infraestructura y sistema electoral— mediante una agenda mínima de país que una a los sectores sociales, políticos y económicos. Un liderazgo claro y comprometido es indispensable para transformar la incertidumbre en esperanza.