AMNESIA ECONÓMICA
El texto advierte sobre una “amnesia económica” que está resurgiendo en todo el mundo, haciendo olvidar las lecciones del pasado sobre los riesgos del populismo y las políticas proteccionistas. Estas medidas, que incluyen controles de precios, intervenciones políticas en bancos centrales y gasto público excesivo, ponen en peligro la estabilidad económica y el crecimiento sostenible. En el contexto electoral, esta tendencia se agrava por la tentación de ofrecer subsidios y dádivas para ganar votos, comprometiendo las finanzas públicas y la confianza internacional. Guatemala, con su reconocida estabilidad macroeconómica, debe proteger esa reputación evitando decisiones populistas y manteniendo la disciplina fiscal y la independencia de sus instituciones económicas.
REGALAR DINERO: UNA POLÍTICA INSOSTENIBLE
El uso de fondos públicos con fines políticos ha generado serias presiones fiscales en Guatemala. Bonos, subsidios y leyes como la de veteranos —que costará Q9.6 millardos en tres años— ejemplifican una práctica recurrente que pone en peligro la estabilidad macroeconómica. Aunque presentadas como políticas sociales, estas medidas suelen ser improvisadas y electoralistas, sin análisis técnico ni sostenibilidad. Para evitar repetir errores y proteger las finanzas públicas, se requiere crear una instancia técnica en el Congreso que evalúe el impacto fiscal y macroeconómico de toda iniciativa que implique gasto estatal. Sin una regulación responsable, el país se arriesga a futuras crisis o a mayores impuestos.
BONOS O PRÉSTAMOS
El gobierno busca que el Congreso apruebe Q3.5 millardos en bonos del tesoro en medio de dudas sobre la legalidad y transparencia del proceso, ya que dichos bonos pretenden cubrir deuda flotante originada en contratos sin respaldo presupuestario. La Junta Monetaria advierte que solo debe aprobarse si no se excede el déficit fiscal previsto. La alternativa más sólida serían préstamos negociados a tasas bajas para inversión social y productiva. Aprobar bonos sin garantías claras podría dañar la estabilidad macroeconómica, afectar la calificación crediticia internacional y generar un grave retroceso fiscal.
UNA ECONOMÍA “MEDIO-SANA”
La economía guatemalteca puede calificarse como “medio-sana”: goza de estabilidad y predictibilidad, pero carece del dinamismo necesario para mejorar el nivel de vida de la población. Si bien los precios son estables y los déficits están contenidos, el crecimiento económico sigue siendo mediocre desde hace décadas. La solución no está en renunciar a la estabilidad macroeconómica, sino en complementarla con políticas de inversión pública enfocadas en capital humano, infraestructura e instituciones sólidas. Solo así podrá alcanzarse un crecimiento sostenido que transforme la estabilidad en desarrollo real.