
CLAMOR POR UNA AGENDA
El primer semestre del nuevo gobierno se ha caracterizado por una gestión sin prioridades claras, generando críticas por la falta de rumbo frente a una creciente incertidumbre política y económica. Mientras indicadores económicos reflejan una desaceleración atribuida a factores estructurales y globales, también pesa la inestabilidad interna derivada de la lucha contra la corrupción. Aunque existen propuestas desde distintas áreas del Ejecutivo, aún falta enfoque y ejecución. Se propone una agenda concreta que incluya seguridad, justicia, lucha contra la corrupción, combate a la desnutrición y una política económica activa, como vía para recuperar confianza y dinamismo.

AHORA HAY QUE ACTUAR
El nuevo gobierno guatemalteco debe enfrentar el reto de mantener la estabilidad macroeconómica mientras impulsa políticas eficaces para reducir la desigualdad y combatir la pobreza. La estabilidad de precios y el control de la deuda pública son esenciales, pero no bastan: es necesario reorientar el gasto público desde intereses de clase media hacia inversiones en capital humano e infraestructura que beneficien a los más pobres. El momento exige acción concreta, reformas fiscales integrales y un compromiso real con la equidad, para fortalecer la democracia y evitar el avance del populismo en un país marcado por la frustración y la exclusión.