TAIWÁN, HONDURAS, GUATEMALA
Taiwán, pese a su pequeño tamaño, tiene una relevancia geopolítica enorme, especialmente ante las tensiones con China y el riesgo de conflicto militar. Guatemala, como su socio diplomático más grande, ocupa una posición estratégica privilegiada, aunque no la ha aprovechado plenamente. La reciente ruptura de Honduras con Taiwán abre oportunidades para fortalecer esta relación, canalizando cooperación hacia proyectos productivos y transparentes, como un fondo soberano o un tratado de libre comercio. Más allá de la ayuda tradicional, Guatemala podría beneficiarse del conocimiento institucional taiwanés en gobernanza y eficiencia pública. Revalorizar esta alianza sería clave para un desarrollo más sostenible y estratégico.
MOMENTO DE SER PROACTIVOS
El ascenso de Joe Biden ha puesto al Triángulo Norte en la agenda prioritaria de Estados Unidos, con un plan de cuatro años y 4 mil millones de dólares destinados a combatir pobreza, violencia y corrupción, buscando frenar la migración y el narcotráfico. Aunque el plan plantea inversión privada y reformas institucionales, no especifica medidas concretas, lo que abre la oportunidad para que Guatemala y sus vecinos diseñen sus propias propuestas. La clave está en impulsar transformaciones judiciales, administrativas y políticas profundas que atiendan tanto intereses nacionales como preocupaciones estadounidenses, evitando que las soluciones vengan impuestas desde el Norte.
REMESAS BAJO AMENAZA
Donald Trump no ha actuado contra Guatemala en específico, sino que ha usado presión y coerción contra múltiples países desde el inicio de su mandato. Sin embargo, las amenazas relacionadas con la migración afectan gravemente al país, especialmente por la importancia de las remesas, que representan el 12% del PIB y sostienen el consumo de más de un millón y medio de hogares. Una disminución significativa en los flujos de remesas tendría efectos devastadores: caída del consumo en más de 8%, menor inversión, depreciación del quetzal, mayor inflación y un aumento en las tasas de interés. Aunque este escenario aún no es inminente, las tensiones migratorias persistirán y el reto para Guatemala será negociar con mayor dignidad y eficacia, evitando ceder solo bajo amenazas.
NO ME AYUEDES, COMPADRE
La ayuda internacional para el desarrollo ha dejado de ser un recurso incondicional para convertirse en una herramienta de presión política de los países donantes, que buscan condicionar su entrega a mejoras institucionales y programas focalizados en la pobreza. El anuncio de Donald Trump de suspender la ayuda a Guatemala, Honduras y El Salvador por el aumento de las caravanas migrantes carece de sentido estratégico: en lugar de reducir la migración, priva a Estados Unidos de un instrumento clave para incentivar reformas y combatir problemas estructurales como la debilidad institucional y el narcotráfico. Además, abre la puerta a que potencias como China o Rusia amplíen su influencia en la región. Lejos de ser irrelevante, la AID ha demostrado ser decisiva en el desarrollo de países como Corea del Sur o Taiwán y en la erradicación de enfermedades globales. Su eficacia radica en asegurar que los fondos se manejen con transparencia, no en cancelarlos.
LAS BRUJAS DE BLAIR
Tony Blair deja un legado complejo tras una década como Primer Ministro británico. Será recordado por modernizar al laborismo, promover la paz en Irlanda del Norte y fortalecer la economía del Reino Unido, pero también por su controvertido apoyo a la invasión de Irak, que deterioró su imagen. Su experiencia demuestra cómo la interdependencia global obliga a los líderes a involucrarse activamente en la política internacional. Para Guatemala, la lección es clara: los futuros gobernantes deben asumir las relaciones exteriores como prioridad estratégica y no como adorno diplomático, evitando caer en la pasividad o la improvisación que debilita el prestigio nacional.
EL RESTO DEL MUNDO TAMBIÉN EXISTE
El texto advierte sobre la tendencia de Guatemala a diseñar políticas públicas sin considerar el contexto internacional. Destaca la necesidad de una doctrina clara de política exterior que responda a intereses nacionales y trascienda los ciclos políticos. La propuesta de ASÍES de incluir las relaciones internacionales como prioridad estratégica se valora como un paso esencial hacia una política de Estado coherente y sostenida. Se insta a los futuros gobiernos a fortalecer el servicio exterior, dinamizar las relaciones diplomáticas y diversificar vínculos más allá de Estados Unidos, fomentando alianzas con economías emergentes para mejorar la proyección y el desarrollo del país.