LAS EMPRESAS Y EL GOBIERNO
Las empresas modernas enfrentan desafíos similares a los de los gobiernos democráticos: deben responder a múltiples actores con intereses diversos, no sólo a accionistas y clientes. La globalización y la consolidación de la democracia han multiplicado los stakeholders que influyen en la actividad empresarial, desde ONG hasta organismos internacionales. Por ello, las compañías deben aprender de la gestión pública a conciliar demandas y mantener equilibrio entre intereses sociales, económicos y políticos. Herramientas como la planeación estratégica, la responsabilidad social empresarial y las buenas prácticas de gobierno corporativo son esenciales para prosperar en este entorno. Las empresas que reconozcan su interdependencia con la sociedad serán las más sostenibles y competitivas a largo plazo.