EL IMPERATIVO DE INVERTIR
Guatemala combina estabilidad macroeconómica con una inversión insuficiente para superar sus rezagos de infraestructura, productividad y bienestar. A partir del reciente informe del FMI, esta columna examina las acciones necesarias para mejorar la inversión pública, facilitar la participación privada y preservar la sostenibilidad fiscal. El desafío exige capacidad de ejecución, transparencia y certeza jurídica. También tiene una dimensión política: una estabilidad que no amplía oportunidades termina perdiendo respaldo.
¿A UN PASO DEL GRADO DE INVERSIÓN?
La mejora reciente de Fitch Ratings es una buena noticia: reconoce nuestra prudencia macroeconómica y el bajo endeudamiento público. Sin embargo, las calificadoras coinciden en algo esencial: sin instituciones fuertes, sin Estado de Derecho y sin certeza jurídica, no habrá grado de inversión posible. El reto no está en las cifras, sino en la política.
CENTROAMÉRICA: EL SANTO GRIAL DE LA INVERSIÓN
A pesar de su estabilidad macroeconómica (Guatemala) y mejoras en seguridad (El Salvador), ambos países siguen fracasando en atraer inversión suficiente. En contraste, Nicaragua y Costa Rica sí logran captar capital, aunque por caminos muy distintos —uno autoritario y de corto plazo; el otro institucional y sostenible-. ¿Qué lecciones podemos aprender? ¿Y por qué seguimos sin encontrar el “Santo Grial” de la inversión? Una reflexión sobre lo que realmente importa para generar desarrollo: confianza, institucionalidad y visión de largo plazo