INFLACIÓN PERSISTENTE
Aunque los datos recientes indican una leve desaceleración inflacionaria, los precios en Guatemala continúan por encima de los niveles históricos. Controlar la inflación exigirá mantener una política económica ortodoxa y coherente. Para ello se necesitan dos ingredientes esenciales: un Banco Central independiente que aplique medidas técnicas sin interferencias políticas, y una política fiscal responsable que evite el gasto excesivo, especialmente en un año electoral. La historia demuestra que combatir la inflación requiere decisiones firmes y sostenidas, aunque sean impopulares. Sin una coordinación efectiva entre política monetaria y fiscal, los esfuerzos por estabilizar los precios podrían diluirse, afectando la confianza y el poder adquisitivo de los guatemaltecos.
UN QUETZAL QUE SUBE Y BAJA
El reciente aumento del tipo de cambio del quetzal a 7.94 por dólar ha generado inquietud innecesaria, pese a que la volatilidad es normal en sistemas cambiarios flexibles. Las causas son claras: internamente, el alza de importaciones, la estacionalidad navideña y la brecha de tasas de interés reducen la oferta de divisas; externamente, el dólar se ha fortalecido globalmente, alcanzando su mayor nivel en dos décadas. Ante ello, las autoridades deben comunicar con transparencia las razones técnicas, evitar intervenciones apresuradas y preservar las reservas internacionales. La clave es mantener la prudencia monetaria y dejar que el tipo de cambio fluctúe conforme a los fundamentos económicos.
PORQUÉ SE DEPRECIÓ EL QUETZAL EN 2018
En lo que va de 2019, el tipo de cambio del quetzal frente al dólar se ha depreciado un 5.3%, rompiendo la tendencia a la apreciación de los últimos años. Esta variación se explica por cuatro factores principales: el aumento del déficit comercial, la desaceleración en el crecimiento de las remesas familiares, la reducción en el diferencial entre tasas de interés locales e internacionales y la continua intervención del Banco de Guatemala comprando divisas. La combinación de estos elementos sugiere que el quetzal podría continuar registrando una depreciación moderada durante el resto del año.
TIPO DE CAMBIO Y NERVIOSISMO
El reciente aumento del tipo de cambio quetzal-dólar en Guatemala, aunque sensible, es pequeño y responde a la estacionalidad y a tendencias globales de retorno de capitales hacia Estados Unidos. Mientras otros países con tipos de cambio flexibles muestran depreciaciones mayores, Guatemala ha mantenido una estabilidad notable. Sin embargo, la falta de tolerancia social y empresarial a estas variaciones refleja una falsa percepción de que una moneda fuerte es sinónimo de salud económica. Para mejorar, se requiere que el Banco de Guatemala flexibilice sus reglas para fomentar un mercado cambiario más profundo, líquido y con instrumentos derivados que ayuden a cubrir riesgos. La estabilidad cambiaria depende también de políticas fiscales responsables que eviten déficits y deudas insostenibles.
PERCEPCIONES DE INFLACIÓN
El gobierno anunció medidas contra una supuesta alza de precios que no se refleja en las estadísticas oficiales. La inflación acumulada es baja y no justifica una alarma general. Las percepciones de “alto costo de vida” responden más a la pobreza que a aumentos reales de precios. Además, el control de la inflación es tarea del Banco de Guatemala, cuya política monetaria ha sido eficaz. Declaraciones confusas desde el Ejecutivo pueden distorsionar las expectativas y provocar desconfianza.
TENDENCIAS EN POLÍTICA MONETARIA
Un estudio del FMI analiza la política monetaria de países con metas de inflación, concluyendo que Guatemala aún mantiene una postura ligeramente expansiva. Sin embargo, las debilidades estructurales de su sistema financiero reducen la efectividad de esta política. Se subraya la necesidad de adoptar medidas macro-prudenciales que complementen el control inflacionario con estabilidad del sistema financiero, evitando soluciones simplistas o riesgosas. Además, se destaca que el crecimiento sostenible dependerá del fortalecimiento de políticas fiscales, institucionales y de productividad, más allá de la política monetaria.
EL TIPO DE CAMBIO, EN PERSPECTIVA
La supuesta “caída en picada” del dólar frente al quetzal fue en realidad una apreciación moderada del 1.3% en un año, insignificante frente a las fluctuaciones de otras monedas. La sobrerreacción mediática refleja la falta de costumbre del mercado guatemalteco ante los movimientos normales de un régimen cambiario flexible. Sin embargo, el Banco de Guatemala ha tenido que intervenir comprando grandes volúmenes de dólares debido a una regla demasiado rígida que se activa ante variaciones mínimas. Este mecanismo, aunque busca estabilidad, genera emisión excesiva de quetzales y eleva costos. Flexibilizarlo permitiría reducir presiones inflacionarias y fomentar una cultura económica más madura ante las variaciones cambiarias.
EL DILEMA DE LA POLÍTICA MONETARIA
Con una inflación anual del 9.1%, el Banco de Guatemala enfrenta la difícil tarea de equilibrar el control de precios con el mantenimiento del crecimiento económico. Su principal herramienta, la tasa de interés líder, puede frenar la inflación al restringir el crédito y el consumo, pero también puede desacelerar la actividad productiva. Dentro de la Junta Monetaria existen posturas divididas: unos atribuyen la inflación a factores externos como el alza mundial de materias primas, mientras otros sostienen que también existen presiones internas y expectativas que deben controlarse. La decisión final deberá basarse en datos objetivos y en el interés nacional, evitando sesgos ideológicos o presiones políticas.