
LIMITAR LOS DAÑOS
El distanciamiento social, aunque necesario, provoca una súbita caída de la actividad económica nacional, agravada por la recesión mundial. La pérdida de confianza y la contracción de la demanda hacen imprescindible aplicar políticas que mitiguen los daños. La política monetaria debe proveer liquidez, reducir tasas de interés y estimular el crédito, aunque es insuficiente por sí sola. La política fiscal cobra mayor relevancia, con alivios tributarios y un aumento del gasto público para proteger empleo e ingresos. Las medidas actuales son correctas, pero insuficientes y deben complementarse por fases. La prioridad inmediata es salvar vidas y preservar los medios de vida de la población.