NOS CONTENTAMOS CON POCO
Guatemala ha mostrado una notable resiliencia ante crisis internas y externas, creciendo un promedio anual de 3.5 % en las últimas dos décadas. Sin embargo, este ritmo es insuficiente para alcanzar los niveles de desarrollo de países como México o Colombia. Para acelerar su progreso, el país debe centrarse en cinco ejes: aumentar la productividad mediante certeza jurídica y servicios públicos eficientes; fomentar la inversión en infraestructura; impulsar el comercio internacional; aprovechar el potencial del sector servicios con innovación y digitalización; y mantener políticas fiscales y monetarias sólidas. Solo con un crecimiento más alto, sostenido e incluyente podrá lograrse un verdadero desarrollo económico y social.
NO HAY QUE DESENTENDERSE
Guatemala enfrenta un 2023 lleno de desafíos económicos y políticos marcados por la amenaza de recesión global, inflación persistente y tensiones geopolíticas. Aunque el país ha demostrado resiliencia macroeconómica, su crecimiento sigue siendo lento y sus indicadores sociales rezagados. Para avanzar, es crucial fortalecer la democracia y mantener la apertura económica, evitando el aislacionismo y el populismo fiscal. El sistema democrático, construido con esfuerzo desde los años ochenta, muestra signos de desgaste que requieren atención inmediata. La participación ciudadana, la responsabilidad política y la cooperación entre gobierno, empresas y sociedad civil son fundamentales para consolidar una nación estable, próspera y plenamente integrada en la economía global.
MÁS ALLÁ DEL CORTO PLAZO
Guatemala enfrenta una coyuntura económica marcada por la inflación y el riesgo de crisis alimentaria, pero sus verdaderos desafíos son estructurales y de largo plazo. El FMI destaca que, aunque la economía fue resistente durante la pandemia, persisten amplias brechas en educación, infraestructura, gobernabilidad y productividad. Para lograr un crecimiento sostenido, el país debe aprovechar su dividendo demográfico, reducir la emigración y fortalecer las instituciones. Reformar el mercado laboral, mejorar el clima de negocios, modernizar el sistema educativo y profesionalizar la gestión de infraestructura son pasos esenciales. Trascender las políticas públicas urgentes hacia las importantes es el camino para asegurar un desarrollo inclusivo y duradero.
¿QUÉ PAÍS QUEREMOS?
El informe “Guatemala: ¿Qué país queremos?” del CES identifica propuestas para estructurar un eventual diálogo nacional, centradas en cuatro ámbitos: reformas institucionales que garanticen certeza jurídica; acciones económicas para incrementar productividad y crecimiento; medidas ambientales y urbanas que promuevan sostenibilidad; y fortalecimiento social que fomente la cultura de paz. La implementación enfrenta desafíos significativos, como la falta de perseverancia en políticas públicas y la resistencia al cambio. Priorizar iniciativas clave, como la reestructuración del sistema electoral y el combate a la desnutrición, es esencial para avanzar. El diálogo debe armonizarse con esfuerzos existentes para evitar rezagos frente a otros países.
A 20 AÑOS DE LOS ACUERDOS DE PAZ
A 20 años de la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala, el balance del Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria revela un incumplimiento generalizado, causado principalmente por la falta de una agenda de Estado consistente y la degeneración del sistema político hacia prácticas corruptas que minan la capacidad del Estado. La insuficiencia de recursos y la corrupción han desnaturalizado instituciones claves para el desarrollo agrario y social, comprometiendo la viabilidad del pacto fiscal. El aniversario invita a plantear un diálogo fiscal integral para definir prioridades de gasto, mejorar la recaudación y fortalecer la sostenibilidad financiera nacional, aprendiendo de las lecciones del pasado.
ESTRATÉGICO, NO IDEOLÓGICO
La súbita urgencia del Congreso por legislar sobre el agua, tras treinta años de omisión, puede resultar contraproducente si no se maneja con el rigor técnico y social que el tema exige. El agua no es solo un bien económico: es esencial, móvil, de valor comunitario y ecológico. La experiencia internacional y las prácticas comunitarias locales ofrecen guías valiosas, pero se requiere una política pública integral que priorice la sostenibilidad, incluyendo la reforestación. La improvisación podría poner en riesgo la gobernabilidad y el desarrollo de Guatemala.
SOLUCIONES INSTANTÁNEAS (I)
La sociedad guatemalteca muestra una tendencia a buscar soluciones rápidas y mágicas ante sus desafíos, desde la vida personal hasta el ámbito estatal, dejando de lado la virtud de la perseverancia. Esta cultura del atajo y el mínimo esfuerzo impulsa prácticas riesgosas y poco sostenibles, como la corrupción, la sobrevaloración en contratos y posturas radicales en temas ambientales. Asimismo, la falta de compromiso para construir políticas públicas sólidas en juventud, desarrollo rural, seguridad social e inclusión social evidencia una preferencia por medidas superficiales y populistas. Sin embargo, el verdadero progreso requiere dedicación, paciencia y trabajo constante para construir instituciones fuertes y soluciones duraderas que beneficien a toda la sociedad.
POR QUÉ FRACASAN LAS NACIONES
Inspirado por el libro Why Nations Fail, del MIT y Harvard, el profesor John Tirman argumenta que la verdadera causa del fracaso o éxito de los países radica en la solidez de sus instituciones. Las instituciones incluyentes generan incentivos para invertir, innovar y distribuir el poder político de forma equitativa, mientras que las extractivas concentran beneficios en élites reducidas y bloquean el desarrollo. Aunque modelos autoritarios como el chino muestran cierto éxito económico, carecen de sostenibilidad a largo plazo sin estructuras políticas pluralistas. La prosperidad duradera solo es posible cuando existe un poder central fuerte, pero controlado por instituciones inclusivas, capaces de frenar los abusos, promover la innovación y proteger los derechos ciudadanos.
SOLUCIONES INSTANTÁNEAS (y 2)
Las soluciones instantáneas a problemas estructurales generan frustración y debilitan las instituciones. Frente a esto, las reformas graduales han demostrado ser más efectivas y sostenibles, como lo evidencian los casos de China e India. En lugar de prometer transformaciones radicales, países como Guatemala deben identificar obstáculos clave para su desarrollo y abordarlos con constancia, priorizando la lucha contra la corrupción y mejorando la gestión del gasto público. El cambio sistémico que se necesita requiere no solo de políticas públicas bien diseñadas, sino también de compromiso político, respaldo ciudadano y una administración pública que premie la eficiencia y castigue la negligencia.
SOLUCIONES INSTANTÁNEAS (I)
La sociedad guatemalteca muestra una peligrosa inclinación hacia las soluciones fáciles y rápidas, desde lo personal hasta lo estatal, despreciando el valor de la perseverancia y el esfuerzo sostenido. Este patrón se refleja en prácticas que van desde actos ilegales para enriquecimiento rápido hasta políticas públicas superficiales que evitan las reformas estructurales necesarias. Las propuestas instantáneas sustituyen al trabajo arduo: se prefiere una ley simbólica antes que una política bien diseñada, un bono asistencial antes que una reforma del sistema de pensiones, o una declaración constitucional antes que un verdadero proceso de reconciliación y diálogo social. Sin embargo, solo mediante el compromiso diario, la institucionalidad sólida y la gestión perseverante puede alcanzarse un bienestar duradero.
EL TEMPORAL SIN NOMBRE
El Temporal Sin Nombre ha dejado al descubierto nuevamente la fragilidad de la infraestructura de Guatemala y la desprotección de miles de ciudadanos ante eventos climáticos extremos. Más allá de los daños inmediatos, la falta de prevención y desarrollo económico incrementa la vulnerabilidad y los costos de estos desastres. La respuesta estatal ha sido históricamente lenta e ineficiente, lo que resalta la urgencia de políticas públicas enfocadas en prevención, reconstrucción de calidad y crecimiento sostenible como única vía para reducir los impactos futuros.
LO URGENTE Y LO IMPORTANTE
América Latina suele centrarse en resolver urgencias inmediatas, relegando los temas estructurales que determinan su desarrollo. Aunque una posible recesión en Estados Unidos genera preocupación, Guatemala se encuentra mejor preparada gracias a su estabilidad macroeconómica, deuda pública manejable y modernización institucional. Sin embargo, su reto real es lograr un crecimiento menos dependiente del contexto global y más sustentado en sus propias capacidades. Para ello, el país debe invertir en educación, salud, infraestructura y fortalecimiento del estado de derecho, priorizando el combate a la corrupción y la delincuencia. En lugar de reaccionar ante cada crisis, urge consolidar una visión económica de largo plazo.