AMNESIA ECONÓMICA
El texto advierte sobre una “amnesia económica” que está resurgiendo en todo el mundo, haciendo olvidar las lecciones del pasado sobre los riesgos del populismo y las políticas proteccionistas. Estas medidas, que incluyen controles de precios, intervenciones políticas en bancos centrales y gasto público excesivo, ponen en peligro la estabilidad económica y el crecimiento sostenible. En el contexto electoral, esta tendencia se agrava por la tentación de ofrecer subsidios y dádivas para ganar votos, comprometiendo las finanzas públicas y la confianza internacional. Guatemala, con su reconocida estabilidad macroeconómica, debe proteger esa reputación evitando decisiones populistas y manteniendo la disciplina fiscal y la independencia de sus instituciones económicas.
PELIGROSA CONFUSIÓN DE CONCEPTOS
La desnutrición crónica en Guatemala exige una aplicación decidida y efectiva de políticas de seguridad alimentaria. Sin embargo, en los últimos años se ha desvirtuado este enfoque al promover la soberanía alimentaria, una estrategia proteccionista que busca la autosuficiencia nacional en alimentos. El texto critica esta deriva ideológica, señalando que la historia demuestra cómo el proteccionismo genera ineficiencia, escasez y hambre, y que el comercio internacional —cuando es eficiente— es fundamental para garantizar el acceso a alimentos. Frente a la retórica antiglobalización, se aboga por mercados abiertos, mayor productividad agrícola y un enfoque técnico y no ideológico para resolver la pobreza y la desnutrición.
¿VALEN LA PENA LOS TLCs? (y III)
Aunque el libre comercio impulsa la prosperidad, los tratados bilaterales no son el medio más eficiente para fomentarlo. A diferencia de los acuerdos multilaterales de la OMC, donde las concesiones se extienden a todos los países miembros mediante la Cláusula de Nación Más Favorecida, los TLCs pueden desviar el comercio hacia socios menos eficientes y generar desequilibrios cuando existen asimetrías entre economías. Sin embargo, pueden ser una opción válida ante el estancamiento de la Ronda de Doha. Lo esencial es que los gobiernos evalúen cuidadosamente cada acuerdo y prioricen políticas que fortalezcan la competitividad, la capacidad exportadora y la reducción de la pobreza, aprovechando el libre comercio de forma sostenible y estratégica.
¿VALEN LA PENA LOS TLCs? (II)
El texto plantea que discutir los tratados de libre comercio requiere primero definir la postura sobre el libre comercio en sí. La evidencia económica respalda su aporte al desarrollo, ya que amplía exportaciones, genera empleos y permite acceder a bienes más variados y de mejor calidad. No obstante, la globalización también ha incrementado la desigualdad y afectado a ciertos trabajadores, aunque el cambio tecnológico es un factor más determinante que la apertura comercial. Por ello, se propone acompañar el libre comercio con políticas que fortalezcan la educación, la capacitación laboral, la infraestructura, el acceso al crédito y la competitividad. Estas medidas permitirían aprovechar sus beneficios mientras se mitigan sus costos sociales.
¿VALEN LA PENA LOS TLCs? (I)
El artículo responde a críticas hacia el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, difundidas por tres organizaciones que lo consideran perjudicial para Guatemala. El autor cuestiona los errores y falacias en sus argumentos, como afirmar falsamente que la balanza comercial con EE.UU. fue positiva o que el crecimiento de importaciones es negativo. Explica que el comercio internacional beneficia a ambas partes al permitir la especialización y ofrecer productos más accesibles y de mejor calidad. Asimismo, señala que las alzas en los precios de granos no se deben al TLC, sino a tendencias globales. Concluye que el debate sobre el libre comercio debe basarse en evidencia y análisis técnico, no en mitos o emociones.