LA ESPERANZA DE LAS MICROFINANZAS
Las microfinanzas continúan siendo una vía efectiva para mejorar la vida de personas y comunidades de bajos ingresos, especialmente mujeres, microempresas y campesinos, al brindar acceso a servicios financieros que el sistema tradicional no ofrece. La pandemia y la inflación global han generado desafíos significativos, afectando la capacidad productiva, el endeudamiento familiar y la fluidez de las cadenas de suministro. La digitalización se perfila como una herramienta clave para la innovación, mientras que la educación financiera de los usuarios es indispensable para un uso responsable de los recursos. Para lograr un impacto sostenible, se requiere también un marco regulatorio y políticas públicas que faciliten el acceso a financiamiento de calidad.
¿UNA ECONOMÍA POSITIVA?
Durante el LH Forum celebrado en Le Havre, Francia, se presentó el Movimiento por una Economía Positiva, una visión en construcción que promueve el papel de las empresas como agentes clave para el bienestar social y ambiental. Aunque se expresaron discursos idealistas, también surgieron propuestas concretas como las de la Corporación B y experiencias de empresas convencionales comprometidas con el desarrollo sostenible. Se resaltó la importancia de marcos legales sólidos para que las empresas sociales prosperen, y se destacó el papel de la innovación, el capital y el conocimiento en el éxito empresarial con propósito. La Economía Positiva se perfila como una vía viable siempre que existan instituciones inclusivas y funcionales que sustenten su desarrollo.
MICROSCOPIO
Las microfinanzas se han consolidado como un motor de desarrollo económico y social, favoreciendo la educación, salud y autonomía de las mujeres. En Latinoamérica, su expansión ha sido notable, aunque aún cubren solo una fracción de la demanda total. Según el estudio Microscopio sobre el Ambiente de las Microfinanzas 2007 del BID, Guatemala ocupa el puesto once de quince países, con debilidades en la regulación, competencia y acceso a servicios financieros, aunque con un sector dinámico y creciente. Para liberar su verdadero potencial, el país debe fortalecer su marco institucional y normativo, garantizar transparencia y promover la competencia, asegurando así un entorno favorable para el crecimiento sostenible de las microfinanzas.
DEMOCRATIZACIÓN DE LAS FINANZAS
El fortalecimiento y la accesibilidad del sistema financiero son esenciales para que la población participe plenamente en la economía. Facilitar el acceso al crédito, al ahorro y a los seguros fomenta la productividad y la estabilidad social. Las remesas juegan un papel central, ya que canalizarlas a través de instituciones financieras fomenta la bancarización, crea historial crediticio y abre nuevas oportunidades económicas. En Guatemala, el entorno estable y la innovación tecnológica ofrecen una oportunidad única para profundizar la inclusión financiera. Impulsar leyes y regulaciones sobre microfinanzas permitirá a los intermediarios llegar a sectores tradicionalmente excluidos y aprovechar el potencial de las micro y pequeñas empresas como motores del desarrollo nacional.
REMESAS FAMILIARES Y MICROFINANZAS
El notable crecimiento de las remesas en Guatemala en la última década ha generado un impacto económico y social creciente. Cada vez más, estas transferencias no se destinan únicamente al consumo, sino que una parte significativa se invierte en bienes físicos o activos financieros, abriendo oportunidades para el desarrollo familiar. La vinculación de las remesas con las microfinanzas permite que instituciones formales, tanto bancarias como no bancarias, ofrezcan productos financieros más eficientes, reduciendo riesgos y costos. Este nexo fortalece la sostenibilidad de las instituciones, diversifica su clientela y contribuye al bienestar de las familias de menores ingresos, fomentando inversiones y ahorro responsables.