SECTOR PÚBLICO Y PRODUCTIVIDAD

25/febrero/2008


AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD DEL GOBIERNO EXIGE INNOVACIÓN, TRANSPARENCIA Y UNA GESTIÓN EFECTIVA ORIENTADA A RESULTADOS

El desafío no es tener más o menos gobierno, sino un gobierno más efectivo

Que la administración de la cosa pública difiere en muchos aspectos de la gerencia de empresas privadas es una realidad que muchos funcionarios han debido aprender a marchas forzadas en los distintos gobiernos desde que inició el actual período democrático. Son muchas las razones que explican tales diferencias, como el hecho de que el gobierno se rige por normas de derecho público que considera lícitos únicamente aquellos actos que están explícitamente contenidos en la ley, en contraste con la actividad privada regida por el derecho privado que permite hacer todo aquello que no esté expresamente prohibido por la ley. Se trata, pues, de un mundo (público) en el que deben prevalecer las normas, en contraste con otro (privado) en que debe prevalecer la creatividad. Lo anterior no quiere decir que la administración pública deba prescindir de la creatividad. Al contrario: dado que la gestión de gobierno está constreñida por la normativa legal, los funcionarios públicos deben esforzarse incluso más que un gerente del sector privado para identificar espacios y procesos que incorporen la innovación para aumentar la productividad de las instituciones estatales. Este es un tema en el que las técnicas empresariales pueden tener una aplicación práctica en la administración pública.

Ahora bien, no debemos entender el concepto de productividad como sinónimo de ahorros, ni interpretarlo como equivalente a un descenso indiscriminada de costos o de la burocracia. La verdadera productividad logra, simultáneamente, una mejora del desempeño de las instituciones y una reducción de costos. La discusión aquí no es si debe haber más o menos gobierno, sino cómo hacer que el gobierno sea más efectivo. El desafío que implica aumentar la productividad del gobierno significa que éste debe producir mejores resultados, tanto en términos cualitativos como cuantitativos que se traduzcan, por ejemplo, en una recaudación tributaria más efectiva, en una mejor calidad y cobertura educativas, en ciudadanos más saludables, etcétera. Se trata de lograr más y mejores resultados, partiendo de recursos limitados.

Para ello la administración pública debe adoptar ciertos elementos clave que han ayudado al sector privado a incrementar su productividad en las últimas décadas alrededor del mundo: una mayor transparencia, una gestión con base en resultados, un correcto alineamiento de los incentivos, una estructura clara y fuerte para rendir cuentas, un mayor uso de la tecnología y –algo fundamental- un mejor uso y desarrollo del talento humano. Todo ello requiere de cambios al marco legal y, aunque tales cambios no se produzcan, de una dosis de creatividad para aplicar esas técnicas de administración. La búsqueda de la productividad del sector público seguramente enfrenta muchos obstáculos (como la falta de parámetros para medir la productividad de las entidades públicas, la dificultad de identificar incentivos equivalentes a los que el mercado y la competencia presentan en la actividad privada, o la natural resistencia al cambio del sistema político-burocrático). No obstante ello, la mejora en la productividad del gobierno debe ser una variable esencial (junto con la mejora de los ingresos y la reducción de gastos superfluos) de la ecuación fiscal de Guatemala.

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